Las golosinas son nada más y nada menos que calorías vacías con ningún valor nutritivo, constituidas por azúcares y simples y de rápida asimilación como la fructosa y la glucosa y con gran cantidad de aditivos, colorantes y saborizantes artificiales, para que obtengan sabor y llamativos colores.
Aunque los colorantes están permitidos, existe cierto grupo llamados azoicos, que pueden dar lugar a producir ciertas reacciones adversas para el organismo.

La mayor parte de su contenido son hidratos de carbono de rápida asimilación, casi el 80 % y apenas un 5% de proteínas en los mejores casos, presentada en forma de gelatina; su contenido en agua no supera el 10 %, pero su aporte energético es de casi 400 calorías cada 100 gramos, nada recomendable, si tenemos en cuenta que es un producto del cual podemos prescindir en nuestra dieta y con el agravante que no presenta ningún valor nutritivo.
El consumo frecuente de golosinas puede producir caries, ya que en nuestra boca se alojan cantidad de bacterias, que en menos de media hora el azúcar ingerido, lo convierten en ácidos, que mezclados con la saliva, da lugar a la placa dental.
También hay que tener muy en cuenta que las personas consumidoras de golosinas, al ingerir estos azúcares, se transforman en glucosa al metabolizarse y pasarán al hígado donde se transformará en glucógeno para posteriormente almacenarse, si la cantidad de glucosa ingerida sobrepasa los límites de almacenamiento del hígado, este lo devolverá a la sangre y se transformará en tejido adiposo.
Otto
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