El aceite de oliva es uno de los alimentos fundamentales en la dieta mediterránea, teniendo en cuenta que las grasas deben suponer un 35 % más o menos del total de las calorías que consumimos, Es verdad que la grasa de este aceite llamada monoinsaturada no es la única que debe formar parte de nuestra dieta, también debemos ingerir grasas poliinsaturadas además de las grasas saturadas.
Una persona de poco peso debería consumir unos 40 o 45 gramos diarios de aceite de oliva, el aceite de oliva frito es igual de sano que el crudo, lo más conveniente es usarlo una sola vez ya que luego se deteriora y pierde su valor nutricional.
Reduce el riesgo de infartos y disminuye los niveles de colesterol, previene la aparición de cáncer y el riesgo de padecer cáncer de mama o de colon desciende hasta un 15 % si el uso de regular.
Frena además el proceso de envejecimiento, reduce el daño en el proceso oxidativo en las células.
Maria
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