Mediante el consumo de cereales, legumbres y frutos secos, introducimos en nuestro organismo proteínas de origen vegetal.
Las ventajas de las proteínas vegetales frente a las de origen animal son que contienen fibra, fotoquímicos y antioxidantes necesarios para una buena calidad de vida.

Las proteínas vegetales acidifican menos nuestra sangre, debido a que son más ricos en minerales; las carnes son más ricas en purinas y de más difícil eliminación que cualquier proteína vegetal.
La carne se pudre en los intestinos, mientras que loas proteínas vegetales se fermentan, además son más ricas en fibra y no contienen colesterol.
Las proteínas vegetales, aparte de resultar más baratas que la carne, resultan más fáciles de digerir, sobrecargando mucho menos que la carne el hígado y los riñones y son adecuadas para dietas bajas en grasas y de mantenimiento.
Algunas proteínas vegetales las encontramos en las algas, legumbres, quinoa, soja, tofu, miso, germinados, amaranto o seitán entre otras, totalmente naturales y de excelente calidad proteica.
Para mejorar la calidad proteica de estas, se hacen combinaciones entre ellas, mejorando la calidad de las mismas y aumentando su valor proteico, como los cereales integrales con lácteos vegetales o las legumbres con cereales integrales, entre muchas de las tantas combinaciones que se pueden realizar
Otto
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